Por qué comer intuitivamente te ayuda a bajar de peso

Actualizado: may 13



No pedemos negar que el Coronavirus (Covid-19) vino a movernos el piso. Todos estamos pasando por momentos de desafío y hemos tenido que rediseñarnos, ya sea trabajando desde la casa, estudiando con nuestros hijos desde el hogar o crear formas de entretenimiento sin salir a lugares públicos. ¡Y esto es excelente! porque nos ayuda a expandirnos y ser creativos.


Sin embargo, hay un área que es esencial y la dejamos pasar por desapercibida. Y es nuestra alimentación. Gracias a ella tenemos el combustible para realizar todas las actividades diarias y la oportunidad para que nuestro cuerpo pueda repararse y realizar sus funciones metabólicas.


¿Por qué te digo esto? Desde que comenzamos esta crisis a nivel mundial, veo personas en las redes sociales haciendo comentarios utilizando la comida como una excusa para pasar estos momentos de transición.


Te suena familiar estas expresiones: "Como estoy en casa encerrado todo el día, lo único que hago es comer", "como no puedo salir al supermercado, me tengo que alimentar con lo que encuentre disponible" o "como tengo mis hijos en casa tengo que tener un arsenal de galletas, golosinas, refrescos y meriendas que los mantengan entretenidos".


La realidad es que estamos usando los alimentos como mecanismo defensa de nuestras emociones. Vemos en la comida una vía para ocultar otras sentimientos, como: enojo, dolor, miedo, estrés, ansiedad o felicidad. Es más fácil, comer y comer para sentir una satisfacción temporera, que enrollarnos las mangas y descubrir qué sentimientos nos están afectando y crear un plan de acción para canalizarlo y sentirnos mejor.

Quédate aquí un ratito más para que entiendas cómo trabaja la mente y cómo puedes sacar provecho de comer intuitivamente y adelgazar sin hacer dietas. ¡Comencemos!



Lo primero que vamos a hacer, es analizar varios factores que son claves para que puedas entender cómo trabaja tu mente y tu cuerpo al momento de ingerir los alimentos.


Principios de alimentación intuitiva


1. Come disfrutando la comida y está atento al momento presente

Quiero que te enfoques en alinearte con las señales de tu cuerpo. Vivimos una vida tan ajetreada que se nos ha olvidado estar en silencio o simplemente vivir el momento presente. ¡Sé lo que estás pensando! Bere, "¿ahora quieres que me convierta en un monje budista mientras como?"

Lo que quiero es que estés atento o consciente de lo que llevas a tu boca y comes. Estar atento al momento de comer es lo que se llama “mindful eating” - significa estar consciente de las elecciones que hacemos para comer.

Es alinear las necesidades de nuestro cuerpo con nuestros valores, en vez de dejarle el control a las reglas, hábitos o influencias del medio ambiente, que no nos apoyan en nada para lograr nuestras metas hacia un estado óptimo. Solo cuando nos damos el permiso de disfrutar la comida sin sentir culpa, podemos sentirnos completamente satisfechos.

Me dirás: “Pero Bere, yo no siento nadita de culpa cuando me atraganto las papas fritas”. No sientes culpa porque estás bajo los efectos de un alimento procesado que te hace sentir placer por la sal y no el placer de comer la comida al natural.


Parte de comer intuitivamente, es conocer cómo trabaja nuestro sentido del gusto. Los fabricantes y dueños de restaurantes saben cómo trabaja esto, por eso cargan las comidas con sal, azúcar y grasa. Así te mantendrán comiendo sus alimentos sin parar. En mi artículo: por qué comemos sal, azúcar y grasa, te explico este proceso.

Ahora, si enfocamos en la comida natural, sin procesar; con este enfoque podemos sentir placer de los alimentos, mientras comemos la cantidad exacta de comida que queremos y recompensar al cerebro y creando un balance de energía en nuestro cuerpo.

La mejor forma de lograr esto es jugando con la comida. No pienses que quiero que tires la comida por todos lados como los bebés. Lo que quiero que hagas es que te tomes el tiempo de degustar los ingredientes y puedas experimentar la comida con tus 5 sentidos.

Cuando haces esto, relajas la tensión del trabajo, de la casa, del medio ambiente, te olvidas del Coronavirus por un momento, pero lo más importante, le das permiso a tu mente y a tu cuerpo de enfocarse en una sola actividad que le genera placer.

Al comienzo no es fácil (recuerda que estamos adictos a comidas no reales, a alimentos procesados), porque vas a tener el mono trepado o “monkey mind”, tratando de agarrar el celular, la computadora o el televisor porque no quieres perderte la última noticia del Covid-19.

Pero una vez comiences a hacerlo, te vas a gozar tanto el proceso que te va a molestar cualquier interrupción que tengas. A mí se me hizo difícil porque yo estaba acostumbrada a comer de pie, en medio del ajoro como gerente de restaurantes por más de 15 años.

Ahora, que aprendí a darle la importancia que se merece mi salud, el momento de la comida se ha convertido en una experiencia única. Me gusta colocar música, sentarme, tener una buena plática y sobre todo alejarme de todo lo electrónico. Es como cuando deleitas un buen vino.


2. Tu mente sabe cuánto comer

Las reglas de las dietas rígidas nos entrenan a no sentir hambre, lo cual reduce la influencia de un balance de energía en nuestro cuerpo. Como te expliqué antes, el comer con consciencia nos da las herramientas para conectar con nuestro cuerpo y escuchar sus señales.

El fortalecimiento de estas señales del cuerpo de hambre y saciedad dan al cerebro mayor influencia sobre la actividad de comer. Cuando nos apoyamos en el sistema cerebral, el cual nunca descansa, nos protegemos de comer de más cuando nuestra fuerza de voluntad flaquea y las tentaciones nos acechan. Las personas con una fuerte disposición a ser conscientes de sus experiencias físicas y emocionales tienen menos probabilidades de tener desórdenes alimenticios, son menos propensos de actuar ante estos pensamientos y emociones. Además, son más delgados, son más activos físicamente y tienen una mejor salud cardiovascular.


No es vivir para comer sino comer para vivir.

En otras palabras, estar enfocado al momento de comer es combinar atención deliberada a ese momento con una aceptación del mundo a tu alrededor tal cual y como es. Aquí es donde la mayor parte de las personas fallan porque es un desafío concentrarte en tu comida y disfrutártela mientras tienes un montón de factores saboteándote (el celular sonando, las presiones de la casa y la oficina, las preocupaciones y sentimientos que estés experimentando en ese momento).

La mejor forma de crear consciencia plena o “mindfulness” al comer es: No aplicar resistencia y aceptar las cosas como son. Es permitir que se expresen y verlas como una película frente a ti.


Estas destrezas puedes empezar a practicarlas mediante la meditación. Si nunca has meditado, te invito a que comiences con sesiones cortas para que vayas calmando tu mente y te puedas enfocar en el momento presente.

La mejor forma de comenzar a meditar es enfocándote en la respiración mientras permites que los pensamientos, distracciones o sentimientos vayan y vengan sin colocar resistencia. Recuerda que los pensamientos son sólo eso, pensamientos. No los juzgues ni permitas que las emociones traigan pensamiento negativos o ansiedad.

Si ya tienes el mono trepado sin todavía comenzar a meditar, no estás solo. A mí se me hizo difícil comenzar a meditar. ¡Pero no fue imposible! Tras que tenía ADD, mi estilo de vida y trabajo no ayudaban con el estrés y la ansiedad a millón. Después de mucha lectura, DVDs y la ayuda de Flori que es maestra de Reiki, pude lograrlo. Aquí te comparto su artículo: Meditar a través de la respiración, para que conozcas sus beneficios. ¡Hoy te puedo decir que valió la pena! Mi comportamiento ha cambiado y he aplicado las técnicas de meditación a otras áreas de mi vida cómo comer, dormir, manejo de estrés, hablar o simplemente gozarme la vida como nunca viviendo el momento presente.

Aquí te dejo el enlace del vídeo que Flori preparó de los Beneficios de Meditación y Relajación. Comienza con sesiones cortas de 5-10 minutos en lo que tu cuerpo y tu mente se acostumbran y luego vas aumentando la duración.



3. Escucha a tu cuerpo


Algo bien importante al momento de comer es enfocarte en la práctica de la consciencia del momento presente y olvidarte de los resultados. Cuando te disfrutas la comida al máximo y te olvidas de lo que vas a dejar en el plato o lo que va a pasar después, vas a lograr mejores resultados.

No apliques esta técnica pensando que al comer con consciencia vas a comer menos, porque tienes que aprender a escuchar a tu cuerpo y a veces él te pide comer un plato grande.

La clave es que al comer estés consciente que estás llevando comida a tu boca porque tu cuerpo te lo pide no por cubrir emociones, pensamientos o por estar envuelto en otras cosas que no sean parte de este proceso de comer.

El propósito de la consciencia plena es permitirte comer toda la comida que tu cuerpo quiera, no más ni menos.

Si nos remontamos a nuestros abuelos, ellos comían sin aplicaciones móviles, sin contar calorías, sin libros de recetas o siguiendo una tendencia a ciertos productos. Ellos preparaban sus comidas con productos frescos de su finca sin colocar etiquetas a los alimentos como buenos y malos.

Y al momento de sentarse a comer, lo hacían en familia y se tomaban todo el tiempo necesario para celebrar en familia ese momento sin interrupciones y preocupaciones. En palabras simples, ellos sin saberlo y sin tanta educación aplicaban el sentido común, escuchan a su cuerpo y vivían cada momento a plenitud.

El resultado: longevidad y menos condiciones crónicas. ¡Creo que es momento de volver a lo básico!

Te estarás preguntando, me dices que escuche mi cuerpo, pero ¿cómo lo hago? Practica prestando atención a cada experiencia con diferentes tipos de comida. Por ejemplo, está atento cuando sientas hambre, cuando estás lleno y las sensaciones para maximizar el placer que recibes de las comidas.

Respira profundo y lentamente enfócate en lo crujiente, dulce, condimentado, tibio, etc. Establece prioridades. ¿Cuál te da más satisfacción? Así, la próxima vez que vayas a comer, vas a comenzar por ahí para satisfacer esa necesidad primero.


4. Comer por aburrimiento o por emoción

Otra práctica es identificar si estás comiendo por aburrimiento o cubrir una necesidad emocional y no por hambre. Cuando sientas ganas de comer mira el reloj para que analices a que hora ingeriste tu última comida, si es demasiado pronto evalúa que estás haciendo.

Quizás estás haciendo algo tedioso que no te gusta o quizás estás sintiendo emociones por un suceso que te está afectando y no sabes cómo manejarlo. Si ese es el caso no lo cubras con comida.

Busca la forma de manejarlo de otra manera, sal a caminar sin te es posible, sino sal del cuarto y vete al balcón o a otro lado de tu casa para que puedas despejar la mente, medita, habla con un persona de confianza o mantén la mente ocupada. Recuerda que una mente perezosa es tu peor enemigo.


5. Saltar comidas y su grave error

Es importante que no saltes comidas por muy ocupado que estés o quieras bajar de peso. Cuando dejas que el hambre se apodere de ti, tu cuerpo va a rugir como dragón y ninguna de estas estrategias te va a ayudar a calmarlo. Resultado, vas a mandar para el carajo todo y te vas a meter lo primero que encuentres.

Lo peor de todo es que te vas a sentir tan culpable al terminar que vas a caer en un círculo vicioso, porque te vas a frustrar y para recompensarte por la depre que tienes te vas meter una pinta de helado o una dona glaseada con chocolate. ¿Te suena familiar?

Recuerda, la vida es corta y de nada sirve tener dinero, reputación y poder sino tenemos salud para disfrutarla con nuestra familia y con nosotros mismos.


Esta pandemia va a pasar y todo va a estar bien.

Mi invitación para ti HOY es detenerte por un momento en medio del día y disfrutarte un buen café, mirar la lluvia, leer un buen libro, disfrutarte la cena, mira una película o un documental, juega con tus hijos, tu pareja o con tus mascotas... Si estás solo, disfruta de este regalo de estar contigo mismo y conocerte más, enamórate otra vez.

La vida es un y hay que saber vivirla.


Cuéntame...dime cómo comes y cómo te puedo ayudar.

Bere


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